domingo, 23 de septiembre de 2012

Cambio, acción y reacción.


Cuando vemos como extensionistas que no vamos logrando el cambio por el que trabajamos, tendemos a justificar encontrando como causa la resistencia al cambio que reside en el “otro”. No obstante muchas veces esos “otros” se consideran a sí mismos abiertos, con ansias de crecer, cambiar, ser mejor. 
Cambio, acción y reacción

Ambos –críticos y criticados- formamos parte de un gran sistema, que lucha por el equilibrio y la conservación. Cuando luchamos por mejorar algo realizamos permanentes esfuerzos e invertimos cuantiosos recursos en proyectos de mejora, de cambio, etc.. Pero en el impulso por producir el cambio, nos olvidamos de una pregunta clave y determinante: ¿qué es lo que el sistema que pretendemos cambiar está conservando? 

"La historia es un proceso de transformación por la conservación", dijo el biólogo Humberto Maturana. La falla de la mayor parte de las estrategias de cambio, reside en combatir ciegamente los procesos de equilibrio, en vez de tratar de entender aquello que se pretende conservar. Lograr un cambio permanente, requiere comprender que los sistemas están gobernados por el principio de conservación.