sábado, 20 de octubre de 2012

El poder de la información se está mudando…

Seguro alguna vez habrás escuchado esta frase: la información es poder. En la actualidad cada vez es más reducido el campo de juego para los cultores de esta “vieja” idea. Gracias al esfuerzo colaborativo y al desarrollo de las nuevas tecnologías, el poder de la información se está mudando. Abandona a los “sujetos” para alojarse en la “intersubjetividad”. Este alentador cambio impacta en los procesos de innovación invitándonos a renovar las capacidades y estrategias para la extensión.
 ¡Cómo cambian el cuento!. Recuerdo cuando creíamos que la información era poder y nos sentíamos privilegiados si podíamos atesorarla. Gran parte de las organizaciones sociales para el desarrollo se organizaron detrás de esta intención. Hoy el mundo cambió diluyendo la fuerza de esta táctica de poder. Ahora nos resulta más atractivo sabernos partes en el intercambio, que especuladores celosos de información. La evolución que estamos teniendo como sociedad nos muestra más inteligentes si somos capaces de enriquecemos con el intercambio de información y la colaboración con otros. Porque aprendimos que al compartir también recibimos. Y porque nos dimos cuenta que el beneficio que se obtiene al recibir, es mucho mayor que la inversión que se requiere cuando damos. El balance es positivo.
Cada vez resulta más fácil ver cómo, al compartir algún tema en cualquiera de los instrumentos que hoy nos facilitan el enredamiento, las devoluciones que recibimos nos abren nuevas ventanas alternativa para la acción. Es evidente que nos estamos volviendo más colaboradores. La cooperación, la acción colectiva y la interdependencia están cobrando nuevas fuerzas en nuestra sociedad. Estas situaciones que antes solo ocurrían en el ámbito de la familia o de las amistades, hoy expanden sus fronteras de acción. Cada vez más el uso de las redes sociales virtuales se meten en nuestra agenda diaria para compartir. Actuamos en ellas posicionándonos con diferentes perfiles: productores, consumidores, prosumidores, conectores, boomerangs, etc. Nos movilizan diferentes fuentes de energías, muchas de ellas emocionales: esperanza, altruismo, ambición, orgullo, amor, etc. 
Esta expansión y revalorización de los entornos colaborativos en nuestra sociedad, hace que también deban evolucionar las formas en que nos organizamos para propiciar innovaciones. Si el poder de la información ahora se ubica en la intersubjetividad, será pertinente entonces reconocer y capitalizar a las redes sociales como los sistemas que alimentan de energía a los procesos de innovación.
Los extensionistas también debemos estar atentos frente a estos cambios para sintonizar nuestras estrategias y aportes. El concepto de organización social para la innovación acrecienta su sentido en nuestros días a la luz de las nuevas tecnologías que facilitan el enredamiento.
Algunas preguntas pueden ayudarnos frente a este desafía. Si la innovación es un proceso que ocurre como producto de una organización social que se teje o entrelaza en la búsqueda de alternativas de solución a problemas, y la información ahora se aloja en la intersubjetividad que contiene esa misma red:
¿Qué cambia en nuestra tarea?
¿Cuáles son las capacidades que necesitamos para propiciar innovaciones?
¿Cuál debe ser nuestro papel como extensionistas?