viernes, 5 de octubre de 2012

Que el árbol de problemas no tape el bosque.


Orientar el accionar de cambio solo desde un enfoque de problemas puede hacer insostenible la propuesta. Identificar y compartir una definición adecuada de los problemas es un paso necesario pero no debería ser el único centro energético de la tarea de extensión. A veces los problemas nublan nuestro desempeño y se transforman en el “árbol” que tapa el “bosque” de fortalezas y debilidades que las personas tenemos para lograr y sostener el cambio. 

Árbol de problemas
Una correcta caracterización de los problemas, precisa, específica, valorativa y realmente participativa, es necesaria en la tarea de extensión. Para lograrla contamos con numerosas herramientas. Somos capaces de generar toneladas de datos que prueban con gran detalle el origen y las consecuencias de las necesidades locales y de la escasez de recursos. También somos capaces luego de diseñar "planes" para solucionar estos problemas, mucho mejor si son participativos.

Centrar nuestro accionar solo en los problemas puede hacer que las personas terminen viendo que sus entornos son lugares llenos de dificultades y necesidades, la mayoría de las cuales requieren ayuda externa para ser superadas. Muchos planes de desarrollo son diseñados usando una combinación de técnicas participativas para descubrir los problemas pero a menudo fallan en sostener la participación para la implementación.

Si esta consecuencia se hace frecuente en nuestro desempeño profesional, será necesario pensar en la necesidad de un cambio de dirección para nuestras energías. Cambio que nos permita pasar desde un enfoque orientado hacia los problemas, hacia uno que se construya sobre los logros, fortalezas y habilidades de las personas. Una búsqueda co-operativa de fortalezas, pasiones, fuerzas de vida, y de todos aquellos factores que tienen el potencial de inspirar cambios positivos. Un enfoque de efectos sostenibles en el tiempo.

Debemos estar atentos de no alimentar la dependencia, por el contrario, debemos potenciar a las personas para alcanzar sus propios logros que hagan sostenible el cambio. Explorando y usando métodos que ayuden a crear una visión compartida del futuro deseable, ayudaremos a implementar proyectos factibles de ser auto gestionados. Métodos que también faciliten las oportunidades para medir el progreso y para modificar las estrategias frente a las variaciones del entorno. 

La tarea de extensión no es como la de consultoría, debe ejercitar un compromiso que supere el registro y la recomendación.  No es difícil animarse si confiamos en que las personas somos capaces de usar la comprensión de lo que mejor hacemos, para construir lo que podría ser.  Poner de cabeza la identificación de los problemas focalizando en las capacidades de las personas para lograr y sostener el cambio, es mirar el bosque que a veces tapa el árbol de los problemas.  

La "resolución de problemas" está agotada como método de análisis
capaz de inspirar, movilizar y sostener el cambio en un sistema 
humano. El futuro del desarrollo organizacional pertenece a 
metodologías que afirmen, fuercen y aceleren el aprendizaje. 
David Cooperrider