martes, 18 de diciembre de 2012

Predice los cambios pero no todo el camino. Déjale un espacio a la sorpresa.


La programación y planificación muchas veces nos apasiona cuando trabajamos para estimular la innovación. Pasión que se transforma luego en la necesidad de obtener lo imaginado. Pero si solo medimos nuestro éxito por la efectividad de lo planeado, nos perderemos la oportunidad de capitalizar el cambio no previsto, el que nos sorprende, el que nos ofrece el camino.

A pesar de nuestros esfuerzos por organizar el trayecto para apoyar una innovación, planificando, eligiendo indicadores, estableciendo metas, midiendo resultado, tratando de atribuirlos a nuestros esfuerzos, más de una vez asistimos con sorpresa a resultados inesperados. Positivos o negativos.

Trabajar en el apoyo a procesos de innovación requiere reconocer que el viaje no será en línea recta y con pocas estaciones. Habrá que disponerse a entender que será un viaje orientado; con esquinas  que se bifurcan y nos obligan a decidir cambios de direcciones, con paisajes diferentes a los imaginados,  algunos inesperados. Como la vida misma.  

¿Tu experiencia te ha puesto alguna vez en esta situación? ¿Cuál fue tu reacción? Si has estado allí, apelando a la angustia porque el trayecto no coincide con lo planificado en los papeles, tratando de insistir, sin leer la situación, habrás clausurando opciones de resolución.

Existe la oportunidad de aprovechar las opciones que se nos presentan, sin olvidar el destino que nos convoca. Aceptando que el nuevo camino sea marcado por el proceso. Analizar las opciones inesperadas es una tarea necesaria para posicionarse en situación de apoyo. Algunas preguntar pueden ayudarnos para tomar la decisión: ¿Por qué aparece la opción en este momento? ¿Qué me estará enseñando? ¿Quién será afectado positiva o negativamente en el proceso? También tendremos que apelar a estrategias inteligente para la elección, compartir la decisión frente a las opciones, crear círculos de análisis invitando a los actores involucrados en el proceso. Y también estar dispuestos a combinar lo aprendido en el recodo, para luego aventurarnos con el cambio de las acciones programadas. Así se hará más efectivo el proceso.

La flexibilidad también forma parte del éxito. En el trabajo profesional de apoyo a procesos de innovación, la efectividad de lo planeado también será función de nuestra flexibilidad procedimental.