sábado, 8 de marzo de 2014

Capitalizando las discrepancias

Por Adrián Gargicevich

La construcción compartida de un proceso de cambio no es precisamente un lecho de rosas. Más bien se parece a escalar una montaña. Las discrepancias aparecerán en la trepada a manera de piedras y precipicios en cada momento de decisión ya que forman parte del juego de la intersubjetividad. ¿Pero cómo actuamos ante una discrepancia?...  Reconocer como nos comportamos ante las mismas y trabajar para capitalizarlas, también forma parte de nuestra tarea de extensionistas.

La mayoría de las personas, cuando entramos en discrepancia, optamos por una de estas opciones:   luchar o huir. La lucha puede adquirir diferentes formas, algunos las expresamos directamente con violencia o con expresiones de furia y odio, levantamos la voz, nos enojamos. Otros acudimos a la sutileza del sarcasmo o a las frases incisivas con fines descalificantes. Los más avezados recurren al ingenio o al humor despectivo, emitiendo a veces juicios valorativos para generar reacciones.  

La huida también se viste con diferentes trajes. La forma más simple es la retirada, que no necesariamente es física. A veces el cuerpo no se va, pero lo que queda es como si no estuviese habitado. No hablamos, no aportamos. Otras veces la huída se presenta en cómodas cuotas, ante una discrepancia la relación se hace cada vez más frías e indiferentes, eludiendo el contacto, la participación y la responsabilidad.

Estas opciones no necesariamente adquieren formas explicitas. Muchas veces aparecen en una mirada, un gesto, una actitud o una reacción sutil. No necesariamente van a estar allí claramente visibles, hay que hacer un pequeño trabajo para identificarlas si es que queremos considerar los motivos que las despliegan y no frenar el proceso de cambio por el que trabajamos. 

Si no tienes práctica para detectarlas te dejo una insipiente lista de la que puedes echar mano para ir haciendo gimnasia de identificación en tu próximo debate con alguien:


Algunos signos para identificar situaciones de discrepancia
LUCHA
HUIDA
inspiración profunda antes de hablar
retirada física
agresión verbal - vos alta
vista perdida
sarcasmo
silencio
agresión física, ira
distracción
seño fruncido y mirada afilada
desinterés, quite de colaboración

Ahora que enumeramos algunos signos, tu experiencia seguro te permitirá agrandar la lista. Pero por favor recuerda: si los vas a usar no olvides siempre corroborar que el signo identificado sea producto de una discrepancia. Estos mismos pueden ser disparados por otros componentes físicos o relacionales en las personas.

Dado que las discrepancias son situaciones omnipresentes en las redes que tejemos para el cambio, será inteligente considerarlas como una parte constitutiva que merecen ser capitalizadas. Estar atentas a ellas es una oportunidad para hacer más efectivo un cambio. Las discrepancias nos muestran opciones para los acercamientos. Acercarnos es lo que buscamos básicamente para impulsar innovaciones desde una perspectiva participativa.

Para enfrentar con efectividad una discrepancia, no basta solo con ser inteligentes: hace falta apelar a la paciencia, al autocontrol, a un ejercicio activo para la consideración del otro y sobre todo, a ser valientes. Se requiere, en síntesis, una considerable madurez, la cual sólo se alcanza a través de un adecuado proceso de desarrollo personal. Todos tenemos experiencia por haber discrepado alguna vez, quizás habremos luchado o huido, lo cierto es que para discrepar y seguir siendo proactivos, nunca estará de más madurar con la experiencia. Como decía un maestro budista: "puedo enseñarte a pelar la fruta, pero debes masticarla tú". Allí está el secreto del verdadero aprendizaje.