viernes, 5 de febrero de 2016

El valor de los sistemas CAORDICOS (Caos + Orden)

Por Adrián Gargicevich


Normalmente el caos y el orden son presentados como antagónicos siendo pocas las oportunidades que tenemos para verlos como complementarios. Entender y potenciar cómo opera este antagonismo en las organizaciones, puede ayudarnos a mejorar el desempeño de las mismas. Ambos tienen sus ventajas y desventajas, el secreto está en descubrir el valor del espacio CAORDICO que habita en las organizaciones.


Se denomina “caordico” al espacio de interacción en el que se contactan el caos y el orden en un sistema, o una organización. El término fue creado por Dee Hock, fundador de la empresa Visa, bajo el argumento de que es difícil para las organizaciones, sin importar su naturaleza, seguir funcionando de manera tradicional debido a su propia y creciente complejidad. Hock sostiene que no es suficiente pensar en términos de “complejidad” y “no linealidad” de los sistemas como actualmente se propicia en algunos espacios académicos, también hay que asumir las organizaciones desde una visión caórdica, donde conviven en simultaneo el caos y el orden, lo cual supone paradojas y conflictos. Habilitar en las organizaciones una armoniosa combinación de caos y orden puede dar como resultado el surgimiento de innovaciones creativas para su desempeño.

Aceptando el designio “antagónico” con el que normalmente se nos presentan ambos términos, podríamos decir desde una visión positiva, que mientras el caos tiene entre sus virtudes ser la morada de la “creatividad”, el orden parece ser el hospedaje adecuado para los “procesos” ordenadores. Y de igual modo, desde una visión negativa diríamos, mientras que el caos muchas veces genera ansiedad, miedo, inseguridad; el orden es asociado con la inflexibilidad, el control o la opresión.

Es precisamente en el espacio “caórdico”, adonde los miembros de las organizaciones pueden encontrar el camino para transitar desde la apatía o el desinterés, hacia la creación y el sentido de pertenencia. Allí los estilos se combinan y permiten a los integrantes más propensos a uno u otro extremo, encontrar un término medio donde poder expresar lo mejor de cada uno. Porque no se encuentran en el dominio del opuesto, sino en uno que es común. En la medida que nos alejamos del espacio “caórdico”, las peores cualidades del caos o del orden, dirán “presente” en la organización.

Entre los rasgos principales que caracterizan a una organización como caórdicas podemos encontrar:
- Tienen su basamento en propósitos y principios compartidos claros.
- Se auto-organizan y auto-gestionan, en el todo y en las partes.
- Se impulsan desde la periferia y se unen desde el centro.
- Son duraderos en propósitos y principios, maleables en formas y funciones. 
- Son equitativas en la distribución de poder, derechos, responsabilidades y recompensas.
- Combinan armoniosamente la cooperación y la competencia (coopetencia)
- Son compatibles y fomentan la diversidad, la complejidad y el cambio.

En términos de apoyo a la tarea de desarrollo de un territorio, donde confluyen interés y estilos procedimentales diferentes, los rasgos de las organizaciones caórdicas parecen ser adecuados para potenciar la tarea. Si tu misión es apoyar este tipo de proyectos, será interesante que colabores en propiciar los espacios caórdicos en la organización que se establezca. Un análisis cuidadoso acerca de cómo y por qué los participantes se inclinan por una de estas dos preferencias procedimentales, te ayudará para buscar el justo medio.  

Dicen que el cambio es “perturbador” cuando es hecho sobre nosotros, pero es “increíble” cuando es hecho por nosotros. Si integras una organización que parece inmóvil en el tiempo, si ves que la misma no avanza y solo perdura, tal vez debas ayudarla a que se mueva hacia el extremo opuesto. Alienta el orden si es caótica o “revuélvela” un poco si es muy ordenada. Ayúdale a probar su “justo medio”. El camino caórdico que moviliza la creatividad y la innovación, es el que permite mover a la organización del caos al orden, o viceversa, sin llegar a los extremos, y encontrando su punto más proactivo.