jueves, 25 de febrero de 2016

La importancia de la retroalimentación

Por Adrián Gargicevich


Los hombres no se perturban por las cosas, sino por la opinión que tienen de éstas” (Epícteto). Ser crítico no es una tarea fácil, en especial entre los adultos. Para aprender de las experiencias fallidas debemos recurrir a la retroalimentación valiéndonos de la mirada de los otros, o mediante la auto-reflexión. Para ello es necesaria la habilidad de poder criticar, pero a la vez ayudar a reconstruir. Una capacidad que se puede aprender y que se torna imprescindible durante la tarea de apoyo al desarrollo.
Retoralimentación
Para lograr la construcción de una buena retroalimentación y animar la auto-reflexión, es necesario desarrollar una habilidad que se transforma en “crítica” cuando se debe ejercer entre “adultos”. De lo contrario, dado que nos resulta más fácil, podemos caer en la tentación de criticar solo los errores y olvidarnos de resaltar lo que sí estuvo bien hecho. Si nos olvidamos de resaltar lo bueno, estaremos quitándole al otro la posibilidad de reforzar lo que hace bien.

Muchos adultos tenemos la dificultad de reconocer lo que estamos haciendo mal y en consecuencia no podemos “desaprender”. Bloqueamos nuestro progreso escondiéndonos detrás de argumentaciones defensivas, para evitar la confrontación con la experiencia errónea. Por eso, en la tarea de apoyo al desarrollo, será crucial ejercer la capacidad de aportar y estimular buenas retroalimentaciones durante los procesos. Así habilitaremos las reflexiones que impulsarán los avances. 

Si bien esta capacidad requiere de observación y mucha práctica, algunas reglas básicas pueden ayudarte para ejercerla:

- Realiza lo más rápido posible los procesos de retroalimentación. Evita que se cometa el error nuevamente. 

- Limita el comentario a solo 2 o 3 aspectos buenos o malos del desempeño. Poco es más y ayuda a retener las observaciones. 

- No corrijas rápidamente el error. Solo crearás dependencia. Deja que los integrantes lo corrija solos, si bien lleva más tiempo, el aprendizaje es más efectivo. 

- Otorga halagos antes de las críticas. Siempre hay algo que se hizo bien, comienza por allí. Así ayudarás a la autoestima. 

- Critica el desempeño y no a la persona. Asegúrate de alentar el cambio y no de ganar un enemigo.   

La auto-reflexión es un componente crítico para la retroalimentación que ayuda a alentar los aprendizajes. Permitir que los participantes del proceso realicen una reflexión crítica sobre su propio desempeño, es la mejor forma de ayudarlos a reconocer que ellos son los últimos responsables del mismo.

Si constatas que muchos no han aprendido antes a hacer esto, y les resulta difícil ver, aceptar y reconocer que pueden mejorar su desempeño, podrás ayudarlos de manera simple con esta propuesta en 2 pasos:

a- Antes de terminar una actividad realiza con los participantes un ejercicio de reflexión en el que deban escribir cuales fueron las principales lecciones aprendidas de su comportamiento en el proceso. Asegúrate de dejar clara la propuesta: estamos consultando sobre lo aprendido a partir de su propio comportamiento en el proceso, y no de lo que aprendieron en la actividad. Esta puedes ser la pregunta disparadora: ¿Cómo cambiarías tu comportamiento en el proceso ahora que ya lo viviste?

b- Forma pares o tríos de participantes para que compartan las reflexiones que lograron. Esto resulta menos amenazador que hacerlo en plenario…y olvídate de recuperar las reflexiones…recuerda que solo nos preocupa dejara instalada la capacidad crítica…no el resultado.

Una buena retroalimentación aporta buenos sentimientos grupales y mayor empatía entre los participantes, pero implica un gran esfuerzo y es cansador. Como facilitador del proceso debes estar concentrado para poder recuperar y devolver cada idea, matiz o intervención que resulte relevante para mejorara la capacidad crítica.


Bibliografía consultada:
Participatori Learning & Action. A trainer`s guide – Jules N Pretty, Irene Guijt, John Thompson, Ian Scones. IIED Participatory methodology series.