lunes, 4 de abril de 2016

Para no confundir DISCUSIÓN con DEBATE

Por Adrián Gargicevich

Una de las actividades estructurantes en un proceso de desarrollo, es el intercambio de ideas entre sus participantes. Lograr que ocurra mediante debates “aditivos”, y no con discusiones “sustractivas”, será la misión del extensionista. Transformar una discusión en debate, es permitir que el intercambio migres desde el control al encuentro. ¿Conoces las variables que diferencian una discusión de un debate?

Si buscamos la diferencia entre ambos términos en un diccionario veremos que no es fácil distinguirlos, incluso podemos pensar que son sinónimos. Para poder valernos de las ventajas que los debates brindan a las innovaciones, será importante reconocer cuáles son las variables que marcan las diferencias.

Discusión Vs. Debate

Para lograr un intercambio aditivo, será crucial prestar atención al proceso de coordinación que se pone en juego en cada caso. Debemos propiciar el intercambio sobre la base de juicios basados en evidencias que los participantes puedan compartir, reconocer y conocer bien. Las argumentaciones generalmente desfavorables, que se esgrimen como opiniones prematuras, sostenidas con tenacidad pero con escaso conocimiento, por lo general son prejuicios. 

Una manera efectiva de identificar si estamos ante una situación prejuiciosa, es revisar el sustento que sostiene cada argumentación. Si la base es la opinión, es probable que se trate de un prejuicio. Propiciar intercambios basados en argumentaciones sustentadas por hechos corroborables por los involucrados, permitirá correr el proceso desde la discusión, al debate. Los hechos críticos reconocibles abren las puertas para el cambio, permiten a los participantes revisar sus certezas y modificarlas.

Si no logramos basar los intercambios en hechos, las emociones ocuparán el terreno de las ideas. Se correrá así el riesgo de habilitar una batalla donde unos ganan y otros pierdan. Las energías del proceso serán mal direccionadas y no podemos permitirnos ese despilfarro.

Tener la capacidad para hacer migrar los intercambios desde el dominio del “control”, al dominio del “encuentro”, implica tener la escucha atenta en todas las conversaciones, y en todos los momentos. Estemos en alerta ya que con frecuencia las emociones nos traicionarán y nos devolverán al terreno de las discusiones. Si queremos que todos ganen en el intercambio de ideas, debemos propiciar los debates.

Coordina para que prevalezcan los juicios. Estimula para que el sustento de las ideas se base a hechos reconocibles. Amplía el espacio para las ideas y reduce el de las emociones. Intenta mantener el intercambio en el encuentro de opiniones para que todos ganen.