lunes, 29 de agosto de 2016

9 estilos de liderazgo y sus efectos en los resultados

Por Adrián Gargicevich

La productividad y el compromiso de un equipo de trabajo dependen en gran medida del estilo de liderazgo de la persona que los guía. Como cada estilo es diferente, será crucial conocer cómo impacta en el resultado. Analizando el nivel de autoridad del líder y el grado de autonomía del equipo, es posible encontrar la mejor ecuación para cada momento en un proyecto.

En el artículo anterior de este Blog, avanzamos con una forma de entender los liderazgos. Vimos cómo la efectividad de un liderazgo queda definida no solo por su coeficiente intelectual, sino también por su coeficiente de inteligencia emocional. También definimos al liderazgo como el conjunto de habilidades gerenciales o directivas que un individuo (o una organización) tiene para influir en la forma de ser o actuar de otras personas, permitiendo así  que trabajen con entusiasmo para lograr sus objetivos. Un líder es alguien qué, valiéndose de sus habilidades y usando estrategias, tiene la capacidad para tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar y motivaran. Un líder es una persona capaz de inspirar y asociar a otros con un sueño.


Ahora nos detendremos un poco en analizar el efecto que los diferentes estilos de liderazgo generan en la productividad y el compromiso de un equipo de trabajo. Valiéndonos de dos variables, la autoridad del líder y la autonomía del equipo podemos encontrar 9 estilos diferentes de liderazgo que impactan de manera diferente sobre los resultados si los medimos (de manera aproximada) en términos eficiencia y compromiso frente a la tarea que se emprende.  

Efectividad de los estilos de liderazgo

En en el gráfico superior se presentan 9 estilos de liderazgo y sus respectivas escalas de valoración medidas en términos de eficiencia, según el tiempo que insumen y los resultados, y en términos de nivel de compromiso y nivel de apropiación que el equipo logra en el proyecto. A medida que la autoridad del líder aumenta, la eficiencia en términos de tiempo y resultados mejora, pero disminuye el compromiso del equipo. Por el contrario, un equipo habilitado con gran autonomía es capaz de generar el compromiso y la apropiación con el proyecto, pero a la vez puede caer en su eficiencia y productividad.     

Usando una escala de 1 a 5 para cada componente en cada variable, se puede estimar de manera aproximada un valor ideal, que sumados, puede alcanzar un máximo de 10 puntos en cada columna. Siguiendo los valores que se presentan en el gráfico, los estilos de liderazgos pueden ser ordenados según su resultado, de mejor a peor según la suma que producen. Así el orden queda establecido de la siguiente manera:

1º POTENCIADOR
2º DELEGADOR
3º PARTICIPANTE
4º GUIADOR
5º COLABORADOR
6º COORDINADOR
7º ASESOR
8º DIRECTOR
9º CONTROLADOR

El modelo muestra gráficamente que los mejores resultados se obtienen cuando se dispone de un equipo autónomo combinado con un estilo de liderazgo activos que potencia la eficiencia y la productividad del mismo. Dado que el estilo de liderazgo y la calidad de los equipos de trabajo son dos variables muy importantes para impulsar procesos de desarrollo, será prudente tener una mirada atenta sobre la evolución y el efecto que los mismos tienen en el desarrollo. Un análisis compartido que permita identificar en qué situación se encuentra un grupo de trabajo en base a estas variables, ayudará a identificar aquellos puntos que le permitan mejorar su desempeño.

Bibliografía consultada
Australian Leadership Fundation. http://leadership.org.au/