jueves, 29 de diciembre de 2016

¿Crecimiento o Desarrollo?

Por Adrián Gargicevich

Podemos contar las semillas de una manzana, pero nunca las manzanas de los árboles que las mismas encierran. Crecer no es igual a desarrollarse. El desarrollo no se define por lo que una persona o un territorio o un programa tienen, sino por lo que se puede hacer con lo que se tiene. Trabajar para el desarrollo implica diseñar acciones que mejoren las capacidades para satisfacer necesidades. 
¿Crecimiento o Desarrollo? Extensión para extensionistas

¿Cuál es el efecto de las acciones que propiciamos cuando trabajamos en extensión: crecimiento o desarrollo? En la tarea de extensión, el límite que diferencia las acciones que ayudan a las demás persona a crecer, o a desarrollarse, no siempre es preciso. Podemos confundirnos fácilmente. Si la estrategia que perseguimos es ayudar a las demás personas a que se desarrollen, habrá que prestar atención en el diseño de las acciones.

El desarrollo es un proceso a través del cual se aumenta la habilidad para satisfacer las propias necesidades de los involucrados. Como ocurre con los niños, los territorios, los programas, los grupos y personas crecemos, pero también nos desarrollamos. Para contribuir con el desarrollo es necesario no solo distinguir la diferencia con el crecimiento, sino también aceptar que la tarea debe ser ayudar a mejorar las capacidades para satisfacer lo que se busca.

La siguiente guía de chequeo te podrá ayudar durante el procedimiento de diseño de las acciones que ayuden al desarrollo de las personas, grupos, programas, territorios, etc. con los que trabajes. La misma da cuenta de algunos aspectos a considerar para no desviar el objetivo de “mejorar las capacidades para satisfacer las propias necesidades”: 

  • Cuando estés en la etapa de diseño del proceso de apoyo al desarrollo, recuerda no enfocar las actividades exclusivamente en los aspectos productivos o de crecimiento asociados a los problemas centrales. No digo que no debas hacerlo, solo digo que éstos no sean la único que termines potenciando con tu accionar. Recuerda armar acciones para dinamizar las redes locales de información y conocimiento que alimentan la resolución de los problemas centrales que se abordan. Las redes operan aunque nosotros no formemos parte de ellas. Dedícale tiempo a identificarlas y caracterizarlas. Los participantes necesitarán de ellas para poder continuar solos el camino.
  • Acepta que no hay recetas que las comunidades, los grupos o las organizaciones deban transcurrir o cumplir. No hay un estado de equilibrio al que se deba llegar. Cada comunidad, territorio, grupo u organización puede emprender su proceso de desarrollo en función de sus características y oportunidades. Predice los cambios pero no todo el camino. Déjale un espacio a la sorpresa
  •  Recuerda que el centro de la atención debe estar puesta en los sujetos y en el proceso más que en los objetos y en los productos. La coalición de intereses, la participación, la negociación, el capital social generado y los acuerdos, son indicadores del proceso de desarrollo que intentas apoyar. Busca y diseña instrumentos que te permitan leerlos. Dedica un tiempo a mostrar cómo se modificaron esos indicadores, así ayudarás al grupo a identificar la importancia de los procesos para que el desarrollo ocurra.
  • Alienta las capacidades de articulación, creatividad y flexibilidad. Habilita espacios para escuchar los intereses y las necesidades de los participantes. Las personas nos involucramos y nos comprometemos en esfuerzos colaborativos con otros, en la medida que se alinean con nuestros intereses. Orienta la participación, puedes motivarlos haciendo más evidente las competencias que ya dominan; otorgando autonomía en el proceso para que prueben y  sientan que tienen el control; facilitando el apoyo mutuo entre ellos.
  • Se flexible con los instrumentos y opciones metodológicas que elijas.  Si la realidad durante la acción se presenta sinuosa, no fuerces el alineamiento y la secuencia de pasos en los mismos. Acepta las curvas y desvíos, te ayudarán con el empoderamiento de los participantes en el proceso. No le quites espacio a la retroalimentación permanente del proceso a partir de la propia experiencia que se va viviendo, o de las que han vivido los participantes. 
  • Aléjate de la necesidad de CONTROLAR y acércate al arte del ENCUENTRO.

La lista podrá crecer en la medida que vayas volcando tu propia experiencia cuando estés en la tarea de diseñar acciones para apoyar el desarrollo. Aprovecharla!! Una opción es contrastarla con el diseño que vayas armado para apoyar el desarrollo, y viendo si ajusta funcionalmente o debes retocar algo.

Esta lista de chequeo parte de un principio básico: trabajar para el desarrollo es apostar a la vinculación. Cada interacción con otra persona es un intercambio. Existen distintos tipos de intercambios, algunos son egoístas, otros son sustractivos o altruistas, pero también existen los intercambios aditivos. Aquellas personas que realizan intercambios aditivos suman relaciones y expanden su universo y el de los demás, dejando un mundo más interconectado, colaborativo y generoso del que encontraron.

Trabajar para el desarrollo es sembrar sin la necesidad de especular con la cosecha. No esperes poder contar las “manzanas” que surjan de la “semilla” que has sembrado.