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viernes, 18 de septiembre de 2026

Innovar también es aprender: una mirada desde la TEORÍA SOCIOCOGNITIVA

Por Adrián Gargicevich 

Imagina esta situación: organizas un taller de capacitación para promover una innovación.

El taller resulta excelente. La gente participó. La discusión fue animada. Las evaluaciones fueron positivas.

Luego todos volvieron a sus hogares y actividades… pero muy poco cambió.

Ese es uno de los mayores retos en el trabajo de asistencia técnica y extensión orientado a la innovación: una buena experiencia en un taller no es automáticamente una experiencia de cambio.

¿Qué hacemos para que las personas no solo conozcan una innovación, sino que se animen a probarla, se sientan capaces de utilizarla y encuentren condiciones para sostenerla?

Descubre aquí los principios de la teoría sociocognitiva (o teoría cognitiva social), y comienza a transformar tus capacitaciones en acciones de innovación.

https://redextensionrural.blogspot.com/2026/09/innovar-tambien-es-aprender-una-mirada.html

La teoría sociocognitiva

Cuando diseñamos procesos de apoyo a la innovación, solemos pensar en tecnologías, metodologías, conocimientos, recursos y resultados. Son elementos importantes. Pero hay una dimensión que puede quedar en segundo plano: las personas que tendrán que aprender, experimentar y cambiar sus formas de hacer.

Porque innovar no es solamente incorporar algo nuevo. También implica aprender. Y para aprender necesitamos observar, interpretar, probar, equivocarnos, volver a intentar y, en algún momento, sentir que aquello que parecía difícil también está a nuestro alcance.

La teoría sociocognitiva, desarrollada principalmente por Albert Bandura, nos ofrece una lente interesante para mirar este proceso. En este aporte no trataremos de convertirnos en especialistas en psicología. Tan solo tomaremos algunas de sus ideas para mejorar una pregunta fundamental de nuestro trabajo como promotores de innovación:

¿Cómo podemos diseñar mejores condiciones para que las personas aprendan y se animen a innovar?


Una teoría que pone a las personas en el centro

La teoría sociocognitiva explica que las personas aprendemos y modificamos nuestros comportamientos en interacción con otras personas y con el entorno.

En términos sencillos, plantea que los cambios que incorporamos ocurren gracias a una relación dinámica entre tres elementos:

  • La persona: sus conocimientos, pensamientos, emociones, expectativas y percepción de sus propias capacidades.
  • La conducta: lo que hace, las habilidades que desarrolla y las acciones que pone en práctica.
  • El entorno: las condiciones, relaciones, recursos, normas y oportunidades que encuentra a su alrededor.

Estos tres elementos se influyen mutuamente. Si bien esto puede parecer una idea sencilla, tiene una consecuencia muy importante para el apoyo a la innovación:

Si queremos promover nuevas conductas, no siempre tenemos que empezar intentando cambiar la manera de pensar de las personas. También podemos cambiar las condiciones en las que esas personas aprenden y actúan.

Imaginemos un equipo que tiene dificultades para incorporar una nueva herramienta digital. Podemos ofrecer una capacitación. Pero quizá el problema no sea solamente que sus integrantes no sepan utilizarla.

Tal vez tengan miedo de equivocarse. Tal vez nunca hayan visto a alguien cercano utilizándola. Tal vez hayan tenido una mala experiencia anterior. O quizá simplemente no tengan tiempo ni espacio para experimentar.

En ese caso, más información no necesariamente significa más innovación. Debemos entonces considerar que puede ser necesario mostrar, acompañar, practicar y crear condiciones para que el primer intento sea posible.

 

Tres ideas que pueden ayudarnos a acompañar mejor

La teoría sociocognitiva incluye diferentes conceptos. Para quienes trabajamos en procesos de apoyo a la innovación, hay tres que resultan especialmente sugerentes: el aprendizaje por observación, la autoeficacia y la influencia del entorno.

1. Ver a otros también es una forma de aprender

Buena parte de lo que aprendemos comienza observando a otras personas. Antes de utilizar una herramienta, podemos mirar cómo la utiliza alguien. Antes de adoptar una práctica, podemos observar cómo la lleva adelante otro. Antes de animarnos a afrontar un desafío, muchas veces necesitamos comprobar que alguien más pudo hacerlo.

La teoría sociocognitiva denomina a esto aprendizaje por observación o aprendizaje vicario.

Para quienes acompañamos innovación, la idea abre una posibilidad muy concreta: hacer visible la innovación. Podemos trabajar en difundir que una práctica funciona. Pero también podemos mostrar a quienes ya la están utilizando.

Veamos algunos ejemplos de acciones a las que podemos echar manos en nuestros diseños para activar este primer concepto:

  • compartir experiencias de otros productores, empresas u organizaciones;
  • organizar visitas e intercambios;
  • realizar demostraciones;
  • presentar prototipos;
  • generar encuentros entre pares;
  • invitar a quienes ya experimentaron para que cuenten cómo fue el proceso.

Y hay algo especialmente importante: no mostrar solamente el éxito. Cuando una experiencia se presenta como perfecta, puede generar distancia y llevar a los visitantes a decir:

“Ellos pudieron porque tenían más recursos, más experiencia o mejores condiciones.”

En cambio, cuando también conocemos las dudas, los primeros intentos, los errores y los ajustes, la experiencia puede resultar más cercana. El mensaje deja de ser “ellos lo hicieron” y puede transformarse en:

“Ellos también tuvieron dificultades y encontraron una manera de avanzar.”

Para el trabajo de asistencia técnica y extensión en apoyo a procesos de innovación, esto supone una herramienta sencilla y poderosa: buscar modelos cercanos que permitan aprender observando.

 

2. Para innovar no basta con saber: también necesitamos sentir que podemos

Otro concepto central de la teoría sociocognitiva es la autoeficacia: la percepción que tiene una persona sobre su propia capacidad para realizar una tarea o alcanzar una meta.

En los procesos de innovación esta dimensión puede ser decisiva. Todos hemos escuchado alguna vez expresiones como:

“Nosotros no sabemos hacer eso.”

“Es demasiado complicado.”

“Eso no es para nosotros.”

“Yo no soy bueno con la tecnología.”

Estas frases pueden expresar una falta de conocimiento, pero también pueden revelar que la persona todavía no se siente capaz de afrontar ese desafío.

Por eso, un proceso de apoyo puede hacer algo más que transmitir información para que se convierta en conocimientos: puede generar experiencias que permitan a las personas comprobar sus propias capacidades.

Una estrategia sencilla consiste en trabajar con pequeñas victorias. En lugar de comenzar con un gran desafío, podemos proponer una primera experiencia acotada: un pequeño prototipo, una prueba, un problema concreto, una práctica sencilla.

La lógica a seguir sería:

probar → lograr → aprender → reconocer la capacidad → volver a probar.

Cada experiencia puede convertirse en un punto de apoyo para la siguiente.

El acompañamiento y la retroalimentación constructiva también son importantes. No se trata de convencer a alguien de que puede hacer cualquier cosa, sino de ayudarle a reconocer qué puede hacer hoy, qué necesita aprender y cuál puede ser el próximo paso posible.

Una pregunta muy útil para nuestro diseño puede ser:

¿Cuál puede ser la primera experiencia de éxito que ayude a este grupo a sentirse capaz de avanzar?

 

3. El entorno también puede enseñar

Las personas no innovamos en el vacío. Innovamos dentro de organizaciones, comunidades, empresas, instituciones y territorios que tienen determinadas reglas, relaciones, recursos y formas de hacer las cosas.

·         Podemos pedirle a un equipo que experimente, pero si cada error es penalizado, probablemente experimente poco.

·         Podemos hablar permanentemente de innovación, pero si nunca hay tiempo para probar algo nuevo, difícilmente esa innovación se convierta en una práctica.

·         Podemos incentivar las ideas, pero si las propuestas nunca son escuchadas, las personas aprenderán rápidamente que proponer no tiene demasiado sentido.

Por eso, cuando acompañamos innovación, también debemos mirar el entorno. Así, la pregunta deja de ser:

¿Qué necesitan aprender estas personas?

Y se amplía:

¿Qué condiciones necesitan para poner en práctica lo que están aprendiendo?

Esta mirada nos ayuda a entender que un proceso de apoyo no consiste únicamente en desarrollar capacidades individuales. También puede requerir generar espacios, recursos, oportunidades, acompañamiento y formas de reconocimiento que hagan posible la nueva conducta.

 

¿Cómo incorporar esta mirada al diseñar un proceso de apoyo a la innovación?

Una de las ventajas de esta perspectiva es que no necesitamos agregar una metodología compleja a nuestro trabajo. Podemos (y debemos) incorporarla en los momentos habituales de todo diseño.

A) Antes de empezar: mirar qué puede estar frenando el cambio

Antes de definir actividades, podemos preguntarnos:

  • ¿Las personas conocen aquello que queremos promover?
  • ¿Han visto a alguien utilizándolo?
  • ¿Qué experiencias anteriores pueden influir en su disposición a probar?
  • ¿Se sienten capaces de hacerlo?
  • ¿Qué temores pueden aparecer?
  • ¿Tendrán oportunidades reales para practicar?
  • ¿El entorno facilita o dificulta la experimentación?

No hace falta realizar un diagnóstico psicológico. Se trata simplemente de mirar el proceso desde el lugar de quienes tendrán que llevar adelante la innovación.

Entonces al momento de diseñar, será prudente combinar la observación, con la práctica y el acompañamiento. Contestando las preguntas anteriores podremos revisar las actividades que proponemos. Quizá una capacitación necesite complementarse con una demostración. Quizá una demostración deba ir acompañada de una práctica. Quizá esa práctica necesite un acompañamiento cercano. Y quizá sea conveniente comenzar por un desafío pequeño antes de plantear uno mayor.

Una secuencia posible podría ser:

Ver → comprender → probar → recibir apoyo → lograr → volver a intentar.

No es una receta. Es simplemente una forma de recordar que el aprendizaje no termina cuando termina una capacitación.

B) Durante el proceso: prestar atención a las pequeñas victorias

Cuando acompañamos innovación solemos mirar el resultado final. Y revisamos algunos indicadores que diseñamos mediante preguntas típicas tales como: ¿Se adoptó la tecnología? ¿Se implementó la práctica? ¿Se alcanzó el objetivo?

Son preguntas necesarias. Pero podemos agregar otras. ¿Alguien que antes no se animaba ahora está probando? ¿Un equipo comenzó a compartir sus aprendizajes? ¿Una persona que experimentó se convirtió en referente para otras? ¿El grupo comienza a abordar los problemas de una manera diferente?

Estas pequeñas transformaciones pueden ser señales de que se están construyendo capacidades para innovar.

Y reconocerlas también forma parte del acompañamiento.

C) Una pregunta para llevar al diseño

Aquí te dejo un resumen procedimental para incorporar esta mirada en tus próximos diseños. El mismo se resume en cuatro preguntas muy sencillas:

Pregunta

¿Qué buscamos?

¿Qué necesitan saber?

Conocimientos y habilidades.

¿Qué necesitan ver?

Experiencias y modelos que hagan visible que el cambio es posible.

¿Qué necesitan probar?

Oportunidades concretas para aprender haciendo.

¿Qué necesitan llegar a creer para que sea posible?

Confianza en sus propias capacidades para avanzar.

 

Podemos utilizar estas preguntas como una pequeña lista de comprobación antes de poner en marcha un proceso.

Si solamente aparece el “saber”, quizás estemos poniendo demasiado énfasis en la transmisión de conocimientos.

Si incorporamos el “ver”, aparece el aprendizaje por observación.

Si agregamos el “probar”, creamos oportunidades para aprender haciendo.

Y si llegamos al “creer posible”, estamos prestando atención a la autoeficacia.

La clave no es elegir uno u otro. Es pensar cómo podemos articularlos para que el conocimiento tenga mayores posibilidades de convertirse en acción.


Para cerrar: una pregunta incómoda, pero necesaria

Quienes trabajamos en extensión y acompañamos procesos de innovación estamos acostumbrados a pensar en tecnologías, metodologías, recursos, actores, conocimientos y resultados.

Quizás por eso, algunas veces dejamos en segundo plano una pregunta fundamental:

¿Qué está pasando con las personas que tienen que hacer posible esa innovación?

Tal vez no consideramos estas teorías porque parecen demasiado alejadas de nuestra práctica cotidiana. Tal vez porque es más sencillo identificar una herramienta, una capacitación o una actividad que hablar de percepciones, confianza, aprendizaje o condiciones del entorno.

Pero si innovar implica aprender nuevas formas de hacer, acompañar la innovación también implica acompañar ese aprendizaje. Por eso, la próxima vez que diseñemos un proceso de apoyo, podríamos detenernos unos minutos y preguntarnos: 

  • ¿Qué estamos haciendo para que las personas puedan ver la innovación en acción? 
  • ¿Qué estamos haciendo para que puedan probarla sin que el primer intento se convierta en una barrera?
  • ¿Qué estamos haciendo para que puedan reconocer sus propios avances?
  • ¿Y qué estamos haciendo para que el entorno acompañe, en lugar de obstaculizar, esos nuevos comportamientos?

Quizás incorporar esta mirada no haga nuestro trabajo más complejo. Quizás simplemente nos ayude a hacerlo más cercano a la realidad de quienes tienen que innovar.

Porque apoyar la innovación no es solamente ayudar a encontrar nuevas soluciones. También es ayudar a las personas a descubrir que son capaces de construirlas.

 

Una invitación para la próxima vez

La próxima vez que estés diseñando un proceso de apoyo a la innovación, antes de preguntarte solamente: “¿Qué vamos a enseñar?”  Prueba preguntarte:

“¿Qué necesitamos crear para que las personas puedan aprender, probar y sentirse capaces de innovar?”

Quizás esa pequeña pregunta cambie más de lo que imaginamos en nuestra manera de acompañar.

 

Palabras claves

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Recursos

Teoría sociocognitiva https://en.wikipedia.org/wiki/Social_cognitive_theory

Chat GPT


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