La neurociencia social muestra que las personas innovan
mejor cuando logran sincronizarse a nivel cognitivo, emocional y
conductual. La sincronía social no es solo una metáfora: es un fenómeno
medible y maleable que puede ser fortalecido para potenciar los procesos de
co-creación, y el aprendizaje colectivo en apoyo a las innovaciones.
Descubre aquí el concepto y algunas herramientas para
fortalecer la sincronía social en grupos de personas que buscan innovar.
La elección de este tema nace a partir del valioso
comentario de una integrante de la comunidad de práctica 5 MINUTOS POR SEMANA PARA LA EXTENSIÓN Y LA INNOVACIÓN que, desde Uruguay, compartió
una consulta que puedes revisar —si te apetece— en los comentarios de la
Semana 149: Los círculos concéntricos de la participación. Quise
comenzar con esta referencia porque pone de manifiesto cómo podemos usar,
cuidar y hacer crecer este espacio compartido. Los comentarios y los
intercambios, que a veces pasan desapercibidos, son señales muy valiosas sobre
cómo funciona la comunidad y, al mismo tiempo, abren la puerta a nuevas
preguntas e intereses que enriquecen el aporte colectivo. Es en esa
interacción, sencilla pero significativa, donde encontramos una de las
herramientas más potentes para dar sentido, profundidad y continuidad a esta
comunidad virtual.
Gracias por formar parte y por seguir construyendo este
espacio común. Vamos entonces con el tema de la semana.
¿Qué es la sincronía social?
Desde la neurociencia, la sincronía social se refiere
a la alineación temporal y funcional entre personas durante una interacción.
Esta alineación puede observarse en distintos niveles. A nivel Neural se
observa en los patrones de actividad cerebral similares entre interlocutores. A
nivel Fisiológico se pone en evidencia cuando se comparten ritmos (respiración, tono de voz, gestos). Y a nivel Conductual
y emocional se puede detectarla en los procesos naturales de coordinación
en turnos de habla, cuando se identifican atención mutua entre interlocutores, o
cuando se crea empatía mutua, y cuando se comparten objetivos.
Cuando dos o más personas
están “en sintonía”, el cerebro reduce el esfuerzo cognitivo necesario para
comprender al otro, aumenta la confianza y mejora la capacidad de construir
significados compartidos.
¿Qué implicancias tiene?
La existencia de sincronía social entre individuos puede se
muy útil en procesos de comunicación y aprendizaje. Cuando hay sincronía
social, por ejemplo, se mejora la eficacia en los procesos de enseñanza y el
aprendizaje. También facilita la coordinación y creación del “sentido
de equipo”
asegurando la Cooperación. Fortalece las relaciones personales
mejorando habilidades sociales. Y en fenómenos colectivos se pone en
evidencia en lo que se conoce como efervescencia colectiva, por ejemplo, en un
recital de música o un evento deportivo.
Si logramos leer el nivel de sincronía social en un grupo de personas que trabajan juntas para impulsar algún tipo de innovación, podremos conocer los mecanismos de afiliación humana que existe, o no, y leer la “vida social” de ese grupo. Si detectamos que no es buena, tendremos la oportunidad de desarrollar algunas actividades que la mejoren y permita a los participantes reconocer la importancia que tiene para el objetivo común que persiguen.
Si reconocemos que la innovación es un producto de los sistemas de información y conocimiento que las personas construimos cuando queremos cambiar algo, resultará simple reconocer el valor que tiene la sincronía social como herramienta para potenciar innovaciones.
¿Por qué es relevante para los procesos de innovación?
Entender la innovación según la definición dada en el
párrafo anterior, nos permite comprender que la misma no ocurre solo como
producto de ideas individuales, sino de interacciones de calidad entre
actores diversos: promotores, extensionistas, comunidades, instituciones y
saberes locales.
En tal sentido la sincronía social, opera como un
catalizador de los procesos dado que:
- Facilita
la comprensión mutua y la escucha
activa.
- Reduce
resistencias al cambio al generar seguridad
relacional.
- Mejora
la creatividad
colectiva, al permitir que las ideas “encajen” unas con otras.
- Acelera
el aprendizaje
compartido y la toma de decisiones colaborativas.
En otras palabras, la sincronía crea las condiciones
neurocognitivas para que la innovación sea posible y sostenible.
Sincronía social en la tarea de promoción de innovaciones
En los procesos de apoyo a la innovación, el trabajo no
se limita a transferir información para que se genere el conocimiento que
lleva al cambio, sino más bien en la construcción colectiva de sentidos
comunes. Aquí, la sincronía social actúa como un puente entre saber técnico
y experiencia territorial.
Así la sincronía social se vuelve un factor clave en la
implementación de herramientas y procesos muy frecuentemente usados para la
promoción de innovaciones. Por ejemplo:
- Talleres
participativos.
- Procesos
de diagnóstico compartido.
- Espacios
de co-diseño de soluciones.
- Acompañamiento
de procesos de cambio.
Cuando el profesional que apoya el proceso de innovación, logra
entrar en sintonía con los actores locales, se fortalecen la legitimidad, el
compromiso y la apropiación de las innovaciones.
¿Cómo poner en acción la sincronía social?
Desde una mirada práctica, la sincronía puede favorecerse
mediante acciones concretas. A continuación, se presentan un listado de
momentos y procesos donde la sincronía social puede ser observada y mejorada.
Puedes usar este listado como guía cuando desees promover mejorar la sincronía
social de los procesos que promueves.
1. Presencia y atención compartida
- Reducir
distracciones.
- Sostener
el contacto visual y el ritmo conversacional.
- Mostrar
interés genuino por la perspectiva del otro.
2. Escucha activa y validación
- Parafrasear
lo escuchado.
- Reconocer
emociones y saberes locales.
- Evitar
respuestas automáticas o exclusivamente técnicas.
3. Ritmos y lenguajes comunes
- Ajustar
el lenguaje técnico al contexto.
- Respetar
los tiempos del grupo.
- Usar
ejemplos cercanos a la experiencia de los participantes.
4. Co-creación estructurada
- Diseñar
dinámicas participativas que fomenten la interacción.
- Promover
la construcción conjunta de problemas y soluciones.
- Dar espacio al error y a la exploración.
Ejercicios y Actividades para Fomentar la Sincronía Social:
Si detectas que el grupo de trabajo necesita mejorar su
sincronía social, aquí van una seria de ejercicios y actividades que pueden
ayudarte a fortalecerla. Estudia las condiciones grupales para saber cuales y
cuando aplicarlos, evita que los mismos sean “vistos” solo como un juego,
dedica un tiempo para la reflexión grupal luego que los uses. El aprendizaje
significativo y el cambio solo ocurrirá en la medida que los participantes
puedan expresar aquello de lo “que se dieron cuenta” luego de usar estos
ejercicios o actividades. Aquí va un listado acotado agrupados en diferentes
dimensiones de implementación que puedes aprovechar.
- Actividades
de Movimiento Sincronizado:
- Baile
o Ejercicios Rítmicos: Participar en actividades que requieran
mover el cuerpo al mismo ritmo (caminar, bailar, etc.) aumenta la
conexión y el afecto positivo entre los participantes,
- Deportes
de Equipo: Jugar al fútbol, baloncesto o voleibol. O cualquier
otro juego, ayuda a coordinar acciones y fortalece el trabajo en equipo,
fomentando la sincronía en la acción.
- Creación
de Historias Compartidas:
- Narración
Colaborativa: Dos personas crean una historia por turnos, donde
una dice una frase y la otra la continúa, tratando de construir un mundo
y una narrativa común.
- Juegos
de Conversación y Escucha:
- Escucha
Activa y Diálogo: Practicar la escucha atenta y formular
preguntas adecuadas para mantener una conversación fluida, ya que la
escucha empática es clave para la conexión.
- Juegos
de Rol: Representar situaciones sociales para practicar
respuestas y mejorar la interacción, esta actividad es útil para
desarrollar habilidades sociales de manera más segura.
- Actividades
de Reconocimiento y Conexión:
- Reconocimiento
Emocional: Usar imágenes para identificar emociones y sus
manifestaciones, ayudando a desarrollar la empatía y el vocabulario
emocional.
- Mapa
de Conexiones: Un ejercicio donde los participantes comparten
palabras que los definen y buscan "puentes" conceptuales entre
ellos para encontrar intereses comunes.
SINCRONÍA SOCIAL: una clave para potenciar la promoción de innovaciones.
La sincronía social no es un “extra” relacional, sino una condición
neurocognitiva que potencia la innovación. Para quienes promueven procesos
de innovación, desarrollar esta competencia implica pasar de intervenir
sobre a trabajar con, creando entornos donde las ideas
puedan emerger, conectarse y transformarse en acción colectiva.
Si has tenido oportunidad de aplicar este concepto en tus grupos de trabajo no dejes de contarnos en los comentarios tus aprendizajes o experiencias vividas. Compártelo con la comunidad.
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