La ilustración “The Blind Men and the Elephant” de
Christophe Vorlet recrea una antigua parábola: varias personas, cada una
tocando una parte distinta de un elefante, describen realidades incompatibles
entre sí. Uno afirma que es una pared, otro que es una cuerda, otro que es una
columna. Todos tienen razón… y todos están equivocados.
Esta imagen es una metáfora potente para analizar el modo en
que, como profesionales, abordamos la promoción de innovaciones. Con frecuencia
trabajamos como esos observadores: intervenimos sobre una parte del sistema
—tecnología, mercado, capacitación, financiamiento— sin comprender
suficientemente el conjunto.
En este post abordaremos los riesgos, las consecuencias del
reduccionismo, y las opciones que la visión sistémica de la innovación tiene
para que los procesos de apoyo a la innovación sean más efectivos.
Esta imagen puede ser de tu organización, del sistema
alimentario de tu región, de las Naciones Unidas o de la forma en que se
gestiona tu país. ¿Por qué?
Es una metáfora del reduccionismo, el cual es útil para
organizar, analizar y optimizar la realidad, ya sea en organizaciones, sistemas
alimentarios o gobiernos. Sin embargo, advierte que dividir los sistemas en
partes puede provocar fragmentación y pérdida de sentido. Cuando solo
optimizamos métricas, olvidamos el propósito; cuando descomponemos lo vivo,
olvidamos qué es la vida; cuando priorizamos lo económico, debilitamos el
tejido social. Para superar los modelos industriales y crear sistemas viables y
justos, no basta con analizar: también debemos integrar, sintetizar y recuperar
la visión de conjunto.
El reduccionismo como punto de partida
El reduccionismo ha sido, y sigue siendo, una herramienta
clave en la construcción del conocimiento moderno. El reduccionismo es un marco
poderoso para categorizar, ayudar a las personas a entender el mundo, dar
estructura, enfocar, analizar y optimizar. Me atrevo a decir que “todos”, de alguna
manera u otra, hemos sido formados en la “lógica reduccionista”. Y esto hoy
genera consecuencias peligrosas para entender los procesos de innovación desde
la lógica sistémica de la misma.
La lógica del reduccionismo consiste en:
- Dividir
los problemas (o el tema) en partes manejables.
- Analizar
sus componentes de manera aislada.
- Optimizar
la medición de las variables específicas de esas partes desagregadas.
- Medir
el comportamiento de estas con indicadores definidos y acotados.
- Entender
el funcionamiento conjunto uniendo los resultados de las mediciones
individuales.
Este enfoque ha permitido grandes avances técnicos. En
especial para todo lo que tiene relación con objetos. En el ámbito de la asistencia
técnica y la extensión, ha favorecido en los procesos de “transferencia” de
tecnologías concretas, la mejora de rendimientos o la eficiencia en procesos
productivos.
Sin embargo, cuando se convierte en la única lente
disponible, comienza a mostrar límites importantes. Se convierte y se
apodera de nosotros en la forma de un paradigma, un modelo, patrón o marco
de referencia aceptado que define cómo se entiende, interpreta y actúa sobre la
realidad en un momento determinado. Funciona como un conjunto de creencias,
valores y métodos compartidos por una comunidad (científica o social) que
dictan qué preguntas son válidas y cómo resolverlas.
Cuando esto ocurre actuamos como los ciegos de la metáfora,
que ven limitados sus sentidos para comprender la realidad: “interpretan el
elefante” solo a partir de lo que pueden tocar.
Frente a un paradigma longevo y probado, las posibilidades
de cambiar los sentidos establecidos para comprender la realidad se reducirán.
La resistencia surgirá como una opción al cambio, se valorará más el apego a la
zona de confort alimentada por la necesidad humana de seguridad. Cualquier
opción crítica a dicho paradigma, como la visión
sistémica de la innovación, chocará con nuestras creencias arraigadas, con el
sentido común y con el riesgo percibido de abandonar modelos tradicionales
probados. Así opera el cartesianismo en nosotros, generando escepticismo o
conflicto frente a las nuevas formas de pensar la innovación desde un enfoque
sistémico.
Cuando el reduccionismo se vuelve un obstáculo
Bajo la
forma difusionista tradicional de entender la promoción de innovaciones, el
reduccionismo suele manifestarse de varias formas. A continuación, se describen
5 de las manifestaciones emergentes del paradigma reduccionista que
obstaculizan la visión sistémica de la innovación.
1.
Entender la tecnología como un objeto aislado
Entender la tecnología como un objeto
aislado supone verla como una herramienta que se “adopta” sin considerar el
contexto cultural, organizativo y económico. Esta visión reduce la innovación a
la simple incorporación de un sistema, ignorando factores como las
competencias, los procesos y las dinámicas internas. Sin una integración
adecuada, pueden surgir resistencias o fracasos, ya que la tecnología solo
genera impacto cuando se adapta al entorno.
2.
Énfasis en métricas instrumentales
Centrar la evaluación en indicadores
cuantificables, como número de capacitaciones o productividad, limita la
comprensión del impacto real. Estas métricas no siempre reflejan cambios
profundos en estructuras, relaciones o calidad de vida. Sin considerar la
transformación sistémica y el bienestar territorial, se corre el riesgo de
confundir actividad con progreso y eficiencia con desarrollo sostenible.
3.
Fragmentación organizacional
La fragmentación organizacional se produce cuando cada actor —investigación,
extensión, financiamiento o políticas públicas— opera de forma aislada,
priorizando sus propios objetivos y tiempos. Esta falta de articulación genera
duplicidades, vacíos de coordinación y baja eficiencia en el uso de recursos.
Sin mecanismos estables de colaboración y visión compartida, resulta difícil
construir estrategias integrales que respondan a necesidades reales y promuevan
impactos sostenibles y coherentes en el territorio.
4.
Separación entre conocimiento y práctica
La separación entre conocimiento y práctica
parte de la idea de que los expertos generan saber y los actores beneficiarios solo
lo aplican. Este enfoque lineal ignora que el conocimiento
se construye en la interacción, combinando experiencia, contexto y
aprendizaje colectivo. Al no reconocer el saber práctico y local, se limitan la
apropiación, la adaptación y la eficacia de las innovaciones, debilitando
procesos participativos y sostenibles.
Es como querer “optimizar las partes del elefante por
separado” … algo imposible porque es un ser indivisible, si queremos que se
mantenga “vivo”. Cuando el reduccionismo “aparece” como lógica para entender
la realidad, lo más probable es que “algo muera”. Casi siempre, allí se
inicia el desconcierto y la angustia de no poder traccionar el cambio como lo
esperábamos. Si perdemos de vista el “organismo completo” y su entorno, perdemos
de vista le esencia del mismo.
Si detectas algunas de estas 5 manifestaciones en los
procesos de innovación que te preocupan, ya lo sabes, “el reduccionismo está
haciendo su tarea”. Si quieres que algo cambie, solo tienes que “poner al
reduccionismo en evidencia” y confiar en el razonamiento crítico para salvar
las circunstancias.
La innovación como producto de sistemas de información y
conocimiento
Frente a esta mirada fragmentada, emerge una concepción
sistémica de la innovación. En varios artículos de este espacio hemos
compartido una definición clara y alternativa para comprender la innovación
“La innovación es el producto de un sistema de
información y conocimientos que los actores construimos cuando queremos cambiar
algo”. No es un acto impuesto sino un emergente sistémico. Desde este
enfoque las dinámicas y los procesos a considerar, recorren “caminos” que la
lógica del paradigma cartesiano no es capaz de recuperar:
- La
innovación no es solo un artefacto o técnico, sino un proceso social.
- Surge
de interacciones entre actores (productores, técnicos, investigadores,
empresas, organizaciones).
- Depende
de flujos de información, confianza, aprendizaje colectivo y redes.
- Se
desarrolla dentro de marcos institucionales, culturales y políticos
concretos.
Aquí la innovación es entendida como el resultado de un sistema
de información y conocimiento, donde lo relevante no es únicamente la
calidad de la tecnología, sino la calidad de las relaciones y la capacidad de
aprendizaje del sistema.
Para capturar las ventajas de este enfoque, hay que cambiar
la lógica que los promotores de innovaciones y los extensionistas, aprendieron
desde el paradigma cartesiano. El cambio es significativo, tanto en la función
como en el rol profesional. El cambio
implica moverse desde un rol tradicional de “transferidor de soluciones”, para
pasar a ser:
- Facilitador
de procesos de aprendizaje.
- Articulador
de actores.
- Traductor
entre distintos lenguajes y saberes.
- Promotor
de reflexión colectiva.
Por cierto, estos cambios también deberán tener un reflejo
en las estructuras de las organizaciones que se dedican a esta tarea, si es que
éstas fueron creadas bajo el paradigma reduccionista. Las universidades y los
organismos tecnológicos que promueven innovaciones están enfrentados ante este
dilema. Dilema que también contendrá los vicios que el cartesianismo impuso a
los modelos de gestión y control de esos organismos, y por tanto las
resistencias, nuevamente.
La formación tradicional y su sesgo reduccionista
Gran parte de nuestra formación profesional se ha construido
bajo paradigmas disciplinarios fuertes: agronomía, economía, ingeniería,
ciencias sociales. Cada disciplina aporta profundidad, pero también refuerza
compartimentos.
En este sentido, es importante reconocer que este trasfondo de
formación influye al momento de establecer:
- Cómo
definimos los problemas.
- Qué
tipo de evidencia consideramos válida.
- Qué
indicadores priorizamos.
- Cómo
diseñamos estrategias de intervención.
Sin darnos cuenta, reproducimos un modelo lineal de
innovación: investigación → transferencia → adopción. Este esquema simplifica
la realidad y dificulta comprender que los procesos innovadores son no
lineales, adaptativos y co-construidos.
Hacia una mirada holística en la tarea de promoción de
innovaciones
Superar el reduccionismo no significa abandonar el análisis,
sino complementarlo con síntesis e integración. Acá va un resumen acotado de lo
que debemos considerar para operar desde la visión de la innovación como un
emergente de los sistemas de información y conocimientos que los actores
construimos cuando queremos cambiar algo:
- Mapear
el sistema completo
Identificar actores, relaciones, incentivos, flujos de información y barreras estructurales. - Diseñar
intervenciones multinivel
No solo trabajar con actores (y actantes) individuales, sino también con organizaciones, mercados y políticas. - Valorar
el conocimiento local
Hay que reconocer que la innovación emerge del diálogo entre saber técnico y experiencia territorial. - Promover
espacios de aprendizaje colectivo
Redes, plataformas colaborativas y comunidades de práctica. - Evaluar
transformaciones sistémicas
Más allá de la adopción puntual, analizar resiliencia, cohesión social y sostenibilidad.
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El desafío para los promotores de innovaciones
La parábola del elefante nos recuerda que cada intervención
parcial necesita ser situada dentro de un todo dinámico. En contextos complejos
—cambio climático, transformación digital, crisis alimentaria— las respuestas
aisladas son insuficientes.
La tarea de promoción de innovaciones exige:
- Pensamiento
sistémico.
- Capacidad
de integración interdisciplinaria.
- Escucha
activa y diálogo.
- Visión
de largo plazo.
Solo así podremos avanzar hacia sistemas de innovación más
inclusivos, sostenibles y coherentes con las realidades territoriales.
El reto no es dejar de analizar, sino aprender también a sintetizar,
a ver el elefante completo sin perder de vista sus partes.
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cartesiano #Fragmentación #Sistema de información y conocimiento #Aprendizaje
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Recursos usados
4 métodos para fijar creencias - https://redextensionrural.blogspot.com/2015/09/4-metodos-para-fijar-creencias.html
Animarse a salir de la zona de confort extensionista https://redextensionrural.blogspot.com/2021/11/animarse-salir-de-la-zona-de-confort.html
¿Y si la innovación es un emergente sistémico? Análisis
alternativo y complementario para potenciar las innovaciones. https://redextensionrural.blogspot.com/2019/09/y-si-la-innovacion-es-un-emergente.html
¿Sigue siendo útil la teoría de la difusión de innovaciones?
https://redextensionrural.blogspot.com/2025/10/sigue-siendo-util-la-teoria-de-la.html
ChatGPT / NotebookLM / Canva
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