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jueves, 5 de marzo de 2026

5 pautas para añadir valor humano a la IA en la tarea de promover innovaciones

Por Adrián Gargicevich

Si trabajas acompañando procesos de innovación —en territorio, en organizaciones, en redes productivas— ya lo estás viendo: la inteligencia artificial dejó de ser promesa y empezó a convertirse en infraestructura cotidiana. Redacta informes, analiza datos, sugiere escenarios, ordena conversaciones, detecta patrones invisibles.

Pero la pregunta clave no es qué puede hacer la IA.
La pregunta estratégica es otra: ¿qué valor humano añadimos nosotros cuando la usamos para apoyar la innovación?

Porque si la innovación es un proceso social —no meramente técnico— entonces el diferencial no estará en el algoritmo, sino en la calidad del acompañamiento.

https://redextensionrural.blogspot.com/2026/03/5-pautas-para-anadir-valor-humano-la-ia.html

El cambio en las reglas del juego

Durante siglos, la promoción de innovaciones —como cualquier otra actividad humana— descansó sobre un supuesto básico: el conocimiento era escaso, costoso de adquirir y residía principalmente en las personas. En ese contexto, la ventaja competitiva de un productor, de una organización o de un sistema de extensión o promoción de innovaciones estaba en “saber más” que otros. Quien dominaba el conocimiento técnico tomaba mejores decisiones y lideraba los procesos de cambio.

Ese fue el primer juego: competir por stock de conocimiento.

Con la escritura, la imprenta y más tarde Internet, comenzamos a delegar conocimiento a la tecnología. El saber dejó de estar solo en la memoria de expertos para almacenarse en documentos, bases de datos y plataformas digitales. En la tarea de extensión y promoción de innovaciones, esto se tradujo en manuales, protocolos, repositorios de buenas prácticas y comunidades de intercambio. El conocimiento se volvió heredable y accesible.

Con la irrupción de la Inteligencia Artificial, esta delegación se acelera y escala. La IA no solo almacena conocimiento: lo organiza, lo combina y lo pone a disposición en tiempo real. Lo que antes era una ventaja diferencial —manejar información técnica, dominar bibliografía, conocer recomendaciones productivas— tiende a convertirse en un commodity. Si cualquier interesado puede consultar a una IA sobre prácticas productivas, o de mercados, el promotor o extensionista ya no compite por “saber más”.

Se cierra así la primera ventana: la del conocimiento como ventaja competitiva.

El segundo movimiento del juego es aún más disruptivo. No solo delegamos conocimiento, sino también aprendizaje. Con el machine learning, las máquinas aprenden de los datos, detectan patrones y ajustan sus respuestas sin intervención humana directa. Esto desplaza la ventaja hacia la capacidad de aprender más rápido que otros.

Para quienes promovemos innovaciones, esto es crítico. Tradicionalmente hemos puesto el foco en transferir información y recrear conocimiento técnico. Sin embargo, el verdadero diferencial empieza a estar en la capacidad de generar aprendizaje colectivo: leer contextos cambiantes, interpretar señales débiles, experimentar, equivocarse y ajustar. La pregunta ya no es “¿quién sabe más sobre esta tecnología?”, sino “¿quién aprende mejor en este territorio específico?”.

Aquí aparece la segunda ventana, todavía abierta, pero reduciéndose: la del aprendizaje organizacional como ventaja. Si las organizaciones de asistencia técnica y extensión no desarrollan deliberadamente su músculo de aprendizaje —sistematizar experiencias, convertir errores en insumos, combinar saber técnico con conocimiento local— quedarán rezagadas frente a sistemas que integren IA para aprender más rápido y con mayor profundidad.

En el siguiente gráfico se muestran las etapas descriptas de la delegación progresiva del conocimiento y el aprendizaje en actantes externos a lo humano.


Tomado de https://www.linkedin.com/pulse/el-juego-va-cambiar-javier-martinez-aldanondo-jlp9e/

El horizonte extremo del gráfico plantea un escenario límite: ¿qué ocurre si la IA asume tanto el conocimiento como el aprendizaje? En entornos estables y con reglas claras, ya supera a los humanos en múltiples tareas. Pero la promoción de innovaciones rara vez ocurre en escenarios estables. Trabajamos en contextos sociales complejos, con intereses en tensión, incertidumbre climática, dinámicas institucionales cambiantes y dimensiones culturales que no se reducen a datos estructurados.

Allí emerge la pregunta estratégica: si el conocimiento técnico y parte del aprendizaje pueden delegarse, ¿qué queda bajo liderazgo humano?

Quedan —al menos por ahora— la capacidad de dar sentido, formular preguntas relevantes, definir propósitos, gestionar conflictos, construir confianza y decidir hacia dónde orientar el proceso. La IA puede sugerir opciones tecnológicas; el extensionista o promotor de innovaciones decide con quién, para qué y en qué condiciones vale la pena impulsarlas.

El cambio en las reglas del juego no es tecnológico sino estratégico. Si seguimos compitiendo por acumular información técnica, estaremos jugando un partido que ya terminó. Si orientamos nuestra tarea a potenciar el aprendizaje colectivo y a ejercer liderazgo ético y relacional en procesos de innovación, estaremos jugando el nuevo juego.

La cuestión no es si la IA participará en la promoción de innovaciones, sino bajo qué reglas y con qué dirección. Y esa definición —los objetivos, el sentido y los criterios de decisión— sigue siendo una responsabilidad humana indelegable.

A continuación, dejo un listado inicial de 5 pautas para añadir valor humano a la IA en la tarea de promoción de innovaciones. Sirva como estimulante crítico para encontrar los caminos de reposicionamiento de nuestras prácticas en el tema, y como instrumento para el debate si lo deseas. ¡Te leo en los comentarios!

 

1. La IA no reemplaza la mediación relacional

La innovación no ocurre por disponibilidad de información, sino por construcción de confianza, sentido compartido y acuerdos prácticos. La innovación es un emergente de los sistemas de información y conocimiento que las personas construimos para cambiar algo. En tal sentido:

Un sistema de IA puede:

  • Analizar datos productivos.
  • Identificar brechas tecnológicas.
  • Sugerir tendencias de mercado.

Pero no puede:

  • Leer tensiones históricas entre actores.
  • Percibir resistencias no explícitas.
  • Reconocer cuándo una propuesta amenaza identidades profesionales.

Ejemplo
En un grupo de actores que quieren cambiar prácticas, la IA puede recomendar tipos de diversificación productiva, o estrategias para lograr un mayor valor agregado. Sin embargo, el promotor de innovaciones o extensionista es quien puede percibir si la resistencia al cambio es económica o simbólica: “eso no es lo que somos”. La intervención clave no será técnica, sino narrativa y relacional.

👉 Principio: La IA amplifica información; el extensionista construye legitimidad.

 

2. El valor humano está en ampliar el “campo semántico”

La IA tiende a optimizar dentro de marcos definidos por la información que le fuimos suministrando.
En cambio, el promotor de innovación tiene la tarea de ampliar ese marco de referencia.

Eso implica:

Ejemplo
Una IA puede proponer la mejor combinación de insumos para maximizar rendimiento.
El facilitador puede introducir la dimensión ambiental, la percepción del consumidor y la política pública local, reformulando la pregunta original.

👉 Principio: Innovar no es optimizar variables; es redefinir el problema.


3. La actitud frente a la IA condiciona el proceso

Si el equipo técnico usa la IA desde el miedo (“nos va a reemplazar”) o desde la fascinación acrítica (“la máquina sabe más”), pierde autoridad.

La clave está en ejercer lo que podríamos llamar autoridad interpretativa:

  • No delegar los criterios.
  • No suponer neutralidad.
  • Interrogar los supuestos del modelo.

Ejemplo
Un sistema de IA puede sugerir la priorización de sistemas de producción de mayor escala para maximizar impacto económico o de mercado.
El extensionista puede decidir priorizar sistemas de producción a pequeña escala por razones estratégicas territoriales que es capaz de interpretar por su arraigo al mismo.

👉 Principio: La decisión final es humana, aunque esté informada por algoritmos.


4. La innovación no es solo eficiencia: es dirección

La IA optimiza medios para lograr la innovación.
Pero la innovación también requiere definir sus fines.

Si no definimos hacia dónde queremos ir, la tecnología simplemente acelerará la inercia existente.

En procesos de innovación territorial, esto es crítico:
¿Queremos competitividad?
¿Sostenibilidad?
¿Equidad?
¿Diversificación?

Sin dirección estratégica compartida, la IA sugerirá aumentar la productividad de lo que ya hacemos.

👉 Principio: Primero el propósito, luego la herramienta.


5. La tarea educativa es central

Los desafíos de cambio no son solo de tipo regulatorio, sino educativos y de valores. En extensión e innovación esto es evidente:

No alcanza con enseñar a usar herramientas de IA.
Hay que formar criterios para:

  • Formular mejores preguntas.
  • Evaluar respuestas.
  • Detectar sesgos.
  • Integrar resultados en decisiones complejas.

La tarea de asistencia técnica o extensionista del futuro no estará basada centralmente en la condición de tener más información, sino principalmente en saber organizar inteligencia distribuida (humana y artificial) al servicio de procesos colectivos.



Resumen de los 5 aspectos básicos a tener en cuenta

  1. No delegar la interpretación estratégica. La IA apoya el análisis; la orientación la define el facilitador con los actores.
  2. Ampliar siempre el marco del problema. Evitar soluciones puramente técnicas a desafíos sistémicos.
  3. Usar la IA como herramienta de exploración, no como oráculo.
  4. Cuidar la dimensión relacional. La confianza sigue siendo el principal motor de la adopción de innovaciones.
  5. Mantener claridad de propósito. La tecnología debe estar subordinada a objetivos territoriales y humanos explícitos.


La creatividad y la dimensión gnoseológica ganan valor a medida que la IA absorbe todo los demás.

Muchas veces la idea que se tiene de la creatividad entra en tensión con las ideas de productividad, propósito o eficacia. Quizás porque sea más común asociarla con el arte o el entretenimiento. Pero en el contexto actual y contingente que se establece a partir de la IA, deberemos redimensionar el valor de la creatividad en el vínculo humano/máquina.

Si bien cualquiera puede hoy en día componer una canción sin haber nunca estudiado música gracias a la IA, consolidando la idea de la creatividad asociada al arte, ¿Qué pasaría si esa misma persona pudiera alterar creativamente con la ayuda de la IA una cadena de valor establecida, o liberar la inversión de capital en nuevas formas, o movilizar mano de obra o acceder a recursos de forma diferente? Aquí la noción de creatividad cambia aplicada junto con la IA. El cambio implica sacar a la luz las concepciones subyacentes del significado que le damos a la creatividad, ya sea dentro de las organizaciones, o entre las personas que nos dedicamos a promover innovaciones.

De igual modo la dimensión gnoseológica (conocimiento) suele quedar entendida y relegada en los procesos de síntesis, generación de hipótesis o elaboración de análisis, pero eso ya lo hace la IA en segundos. Ante esta situación, la capacidad humana de conocimiento debe migrar de la recuperación de información, a la reformulación de los problemas, discriminando que vale la pena o no, o reconociendo los límites de los resultados de los algoritmos de la IA, descubriendo lo que no supo o no consideró en su producción. La función gnoseológica ya no será la “creación” como se propone en la cúspide de la taxonomía de Bloom, sino el “juicio” o la “evaluación”.

Atentos a esta realidad, debemos proponernos un cambio en nuestra labor como promotores de innovaciones, ante la irreversible conquista cognitiva de la IA en los ámbitos de la producción de información y conocimiento.

Nuestra tarea deberá migrar desde la simple distribución de información o la acumulación de saberes hacia una función más profunda: ayudar a decodificar los sentidos humanos que permitan validar la producción que nos ofrezca una IA. También deberemos caracterizar la integralidad sistémica que subyace en toda innovación, formulando preguntas críticas que nos permitan rastrear e identificar las fallas o vacíos que pueda contener el producto entregado por la IA.

Mientras tanto, “ella” seguirá gestionando todo lo que rodea este cometido.

En la medida en que todo se sigue automatizando, reconfigurara estas capas creativas y cognitivas darán sentido a nuestra tarea. ¿Por cuánto tiempo? No lo se. Aprovechemos ahora.

Una pregunta para tu práctica

Si has llegado hasta aquí es porque te preocupa el tema. Por eso a continuación te dejo algunas ideas para poner en práctica tu sinergia con la IA.

La próxima vez que uses IA para preparar una reunión, diseñar una propuesta o analizar datos, pregúntate:

·         ¿Estoy usando la IA para reemplazar pensamiento… o para enriquecerlo?

·         Si tu respuesta es la segunda, estás añadiendo valor humano.

·         Si es la primera, quizá estés perdiendo protagonismo sin advertirlo.


Llamada a la acción

Esta semana te propongo un ejercicio concreto:

  1. Elegí una tarea habitual de tu trabajo (diseño de taller, análisis de datos, preparación de informe).
  2. Usa IA para apoyarte.
  3. Luego, identifica explícitamente:
    • Qué hizo la IA.
    • Qué hiciste vos.
    • Dónde estuvo el verdadero valor agregado.

Compartí esa reflexión con tu equipo o en esta comunidad de práctica. Escríbelo en los comentarios para ayudar a otros que lean este texto.

Porque el desafío no es adaptarnos pasivamente a la inteligencia artificial.

El desafío es ejercer nuestra inteligencia humana con más conciencia, intención y autoridad que nunca.

Bonus Track

Video resumen



Palabras claves

#Inteligencia Artificial #IA #Innovación #Valor humano #Conocimiento #Aprendizaje colectivo #Liderazgo humano #Confianza #Creatividad #Propósito estratégico #Interpretación crítica

 

Recursos usados

Investigación: Creatividad en la era de la IA https://www.linkedin.com/pulse/research-creativity-age-ai-julian-stodd-5sgie/?trackingId=MsJllHwWb8cqvvtCNZMiDw%3D%3D  

El juego va a cambiar  https://www.linkedin.com/pulse/el-juego-va-cambiar-javier-martinez-aldanondo-jlp9e/

El territorio cognitivo que gana valor a medida que la IA absorbe todo lo demás https://www.linkedin.com/pulse/cross-subsidy-map-what-newspaper-revenue-already-revealed-manucci-fxo5f/?trackingId=g3420butQky97ua9NEIkEg%3D%3D

El poder de la información se ha mudado. https://redextensionrural.blogspot.com/2012/10/el-poder-de-la-informacion-se-esta.html

ChatGPT / NotebookLm / Canva


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